Thursday, November 29, 2012

Tuesday, November 27, 2012

Monday, November 26, 2012

El Angel Volador


                                                  El Angel Volador
    Han llegado a mi poder, de modo algo misterioso, cuatro apuntes a lápiz de paradas, despejes, estiradas y acrobacias del que fue guardameta internacional del Sevilla F. C. Guillermo Eizaguirre. Yo no alcancé a ver jugar a Eizaguirre y si sé que se trata de él es porque por detrás de uno de los dibujitos, no mayor cada uno que un sello de correos apaisado, aparece escrito con lápiz “Eizaguirre Guillermo”.
   
 Esos cuatro “estudios de movimiento” confirman el remoquete de “el ángel volador”, que se le dio en su época.  Es probable que los apuntes los tomara en el campo, en el viejo campo de Nervión, un tío mío que era pintor. Guillermo Eizaguirre era hijo del magistrado don Eugenio Eizaguirre y Pozzi, oriundo de las Provincias Vascongadas, destinado en Sevilla como Presidente de la Audiencia y segundo entrenador en orden cronológico del Sevilla F. C., en cuyo equipo infantil se inició su hijo Guillermo.  En ese equipo infantil coincidió con Leoncito, medio izquierda que acabaría su carrera en el Real Madrid. En lo que don Eugenio no logró hacer carrera con su hijo fue en los estudios jurídicos.  Las aulas le venían estrechas para sus célebres estiradas
.   
    Eizaguirre fue varias veces internacional, en una época además en que el rey de los porteros se llamaba Ricardo Zamora.  Hablar de unos futbolistas a los que no se ha visto jugar es como hablar de toreros a los que no se ha visto torear, máxime si pertenecen a una época en que el deporte o los toros no se quedaban como ahora con la parte del león de los documentales. Yo a Zamora lo he visto, pero en el banquillo de los entrenadores, cuando lo era del Atlético Aviación o del Español, como he visto a Pasarín o a Meana, uno de los héroes de Amberes, pero tan tarde como a inicios de los 90 aún me hablaba un vejete vienés, dueño de una tienda de pantalones, del Elfmeter (el penalty) que él vio parar a Zamora en la Viena de 1934.

  
(Ricardo Zamora y Guillermo Eizaguirre)

Precisamente contra Austria, dos años más tarde, en enero de 1936, jugó Eizaguirre su último partido con la selección y no debió de tener una buena tarde, porque encajó nada menos que cinco tantos.  Mal empezaba el año aquel para España y para Eizaguirre en particular, porque sería aquélla su última temporada por obvias razones que nada tenían que ver con el deporte.
    Puede decirse que la carrera deportiva de Eizaguirre culminó en 1935, año en que debutó en la selección contra Portugal y fue el artífice del triunfo español frente a Alemania en Colonia.  Ese año de 1935 fue especialmente feliz para el fútbol sevillano, pues la Liga la ganó el Betis Balompié y la Copa el Sevilla F.C., cuyo equipo amateur ganó también el campeonato nacional de su categoría.  El trío defensivo del Sevilla no podía sonar más vasco: Eizaguirre, Euskalduna y Deva. 
Los dos defensas eran además naturales de las Vascongadas.  Eizaguirre en todo caso era lo que  luego se llamaría “oriundo”, como lo era el delantero Torrontegui, futuro integrante de la delantera stuka.  En cambio, los vascos del Betis lo eran de “pata negra”: Urquiaga, Larrinoa, Lecue, Unamuno… A Lecue se lo llevaría el Real Madrid después de la guerra, y Unamuno acabó su carrera en el Atlético de Bilbao, donde cedió el puesto primero a un tal Duque y luego nada menos que a Zarra. El nombre de Zarra va unido al de Eizaguirre, nombrado seleccionador nacional, en el célebre campeonato mundial del Brasil de 1950.
    Guillermo Eizaguirre fue uno de los jugadores cuya carrera truncó la guerra civil.  Al terminar la contienda volvieron a jugar, y en el equipo nacional algunos, hombres como Campanal, Torrontegui, Gorostiza, Herrerita, Elícegui, Escolá, etc. etc.  Otros, como Lángara, Iraragorri, los Regueiro, siguieron haciéndolo en Hispanoamérica. El caso de Eizaguirre fue especial. El 18 de julio se echó a la calle y gracias a él y a muchos como él triunfó en Sevilla el alzamiento nacional.  La guerra la hizo en las filas de la Legión, en las que llegó a capitán. Terminada la contienda, permaneció en Madrid y decidió seguir en el Ejército y de ser posible, volver a jugar al fútbol. Podría haber jugado en cualquiera de los dos equipos madrileños, pero el presidente del Sevilla F.C., don Ramón Sánchez Pizjuán, le negó la libertad de hacerlo. Es decir, que quien acabó con Eizaguirre como guardameta no fue la guerra, sino Sánchez Pizjuán.  Más suerte que él tuvo otro gran guardameta,  y eso que hizo la guerra, o la pasó, en el bando vencido: el catalán Martorell, que pudo simultanear su profesión de médico con la defensa del marco de su equipo, el Español de Barcelona, y de la selección nacional.     

Thursday, November 15, 2012

Homenaje sevillano a Dionisio Ridruejo

Dionisio en la Plaza de Cataluña. Barcelona, enero de 1939
LA CLAVE CULTURAL: Reseña de la conferencia "Las Campañas de Dionisio Ridruejo" en Sevilla

A Dionisio Ridruejo, en su muerte

Y estás fuera del tiempo, y cuando huellas
de los astros el áspero sendero
se te abre en el cielo un agujero
negro donde se abisman las estrellas.

Bajo ese pozo que en tu muerte sellas,
en lo infinito que hay detrás del cero,
¿corre, como en tu nombre, limpio el Duero,
corona Urbión su frente de centellas?

Fuera del tiempo estás, quebróse el hilo
que al tiempo nuestro el corazón unía
más agrietado cuanto más valiente.

Mas no se ha roto el hilo de tu estilo
y hoy sé que vas por tu perpetuo día,
si roto el corazón, alta la frente.

                                   Roma, junio, 1975

Tuesday, November 13, 2012

Conciertos infantiles

Duo Charles Daucla (Willie y Miren, su maestra)

A la claire fontaine    (Sally y Willie)

Monday, November 12, 2012

Lettre à un prophète

Monsieur                                       Rome, le 22 décembre 1972
 Paul Morand                                                                            
Château de l'Aile                                                                           
Vevey (Vaud)                                                                         

Cher maître,
C'est avec quelques années de retard, hier soir seulement chez un bouquiniste de la Via del Teatro Valle, que votre livre  Magie Noire  est tombé dans mes mains.                                                                           
Ce qui m'a frappé particulièrement dans ce livre, publié en 1930, donc un an avant ma naissance, c'est votre description détaillée d'une dictature socialiste aux Antilles, sans oublier pour autant votre prédiction de l'attaque de Pearl Harbor, quatorce années en avance. En effet, il ne faut que transférer l'action d'Haïti au Cuba, et Le Tsar Noir  cesse d'être de l'histoire fiction pour devenir pure et simple clairvoyance.
Voici deux ans que j'ai écrit aussi un roman satirique sur le socialisme tropical, que je me permets de Vous envoyer. Il se peut que sa lecture Vous amuse, bien que je n'y fais que constater ce que Vous avez eu le génie de prévoir.                                                                           
Quoique j'habite à Rome, je suis né à Séville, où nous avons eu un grand ami commun, l'inoubliable Joaquín Romero Murube, celui qu'une fois Vous appela el viudo de Europa.
Mantenant il ne me reste que Vous souhaiter un joyeux Noël et une bonne année.                                                                           
Très amicalement,

Aquilino Duque
Lungotevere Ripa, 6
00153 R o m a

Saturday, November 10, 2012

La máquina del tiempo 2



El Olímpico que se sepa no le contestó al Pululante

Thursday, November 08, 2012

La máquina del tiempo 1

Algo sabía yo de una sonada conferencia pronunciada en 1932 en la sede de Acción Española por Pemán que, por su título, me parecía una réplica al panfleto de Julián Benda, La trahison des clercs, aparecido por aquellas calendas.  Parece ser que el texto se perdió y sólo queda la crónica de ABC que tiene la gentileza de enviarme don Tomás Salas, de Álora, "la bien cercada".  Parece mentira que hayan pasado tantos años.