Wednesday, May 31, 2006

Presentación en el Ateneo sevillano

EL PRESIDENTE DEL EXCMO. ATENEO DE SEVILLA y
LA FUNDACIÓN AMIGOS DEL COTO DE DOÑANA
tiene el honor de invitarle a la presentación del libro

DICCIONARIO DE VERNÁCULOS DE FAUNA DE
DOÑANA
del que es autor

DON JESÚS VOZMEDIANO Y GÓMEZ-FEU
Abogado y escritor

libro que será presentado por
DON JAVIER CASTROVIEJO. Investigador y miembro del Patronato del Parque Nacional de Doñana.
DON AQUILINO DUQUE. Escritor y
DON JAVIER HIDALGO. Biólogo y ex miembro del Patronato del Parque Nacional de Doñana.

Tendrá lugar el próximo día 13 de junio, martes, a las 20 horas, en el salón de actos
del Excmo. Ateneo de Sevilla. (calle Orfila, nº 7 . Sevilla).

Saturday, May 20, 2006

Memoria senil


Memoria senil
Aquilino Duque

Los que se resisten a digerir la derrota de sus abuelos en la guerra civil y procuran por todos los medios, tanto políticos como periodísticos, reabrir sus heridas y desenterrar, en el mejor de los casos, la mitad de sus víctimas, acusan a los nietos de los vencedores de no haber digerido una derrota electoral que costó cerca de doscientos muertos y de “mirar hacia atrás con ira” a la matanza de Atocha de 2004. El hecho inmediato es que los que tanto empeño tenían en saber, ahora no quieren enterarse ni que se apuren responsabilidades cuando no pasa un día sin una averiguación sorprendente. Hace años, en un artículo en el que trataba de explicarme los sucesos de 1968 en París, de cuyo génesis intelectual estaba más o menos al corriente por razones de oficio, un médico madrileño, progresista represaliado y republicano nostálgico, me decía airado que aquello no había sido más que una espontánea explosión juvenil.
Insisto en que vivimos en una fase senil de la civilización, pues del mismo modo que el anciano recuerda con todo pormenor nimiedades de su niñez y en cambio no se acuerda de dónde se dejó olvidadas las gafas, nosotros nos dedicamos a desenterrar cadáveres que datan de tres cuartos de siglo y a echar tierra sobre los del aun reciente 11 de marzo.

(20-05-2005) La joroba
(16-05-2005) Mauthausen
(10-05-2005) Apropiaciones
(21-04-2005) El último atentado
(17-04-2005) El efecto Aznar
Otros artículos


Thursday, May 18, 2006

Brines en la Real Academia

Fábula del poeta y la rana

Homenaje a Francisco Brines

¿Qué poeta será aquél
que canta en la verde Oliva?
¿Qué rana charla con él
de un maleficio cautiva?
Mágico soltero infiel,
novio de Fata Morgana,
que al clarear la mañana,
cuando despierta la huerta
oye que llama a su puerta,
vuelta princesa, la rana.

Wednesday, May 17, 2006

- Jueves, 18 de Mayo de 2006 -

Trágala
Aquilino Duque
Una de las razones que en cualquier democracia, cuya razón de ser sea la ley del número, explican la superioridad de la izquierda sobre la derecha, es que aquélla no admite enemigos a su izquierda. Yo, que soy un ingenuo, propuse hace años a un dirigente centro-derechista que sabía francés, tránsfuga por cierto par la suite, que a la consigna izquierdista pas d’ennemi à gauche, la derecha debería oponer una consigna que hiciera pendant con ella, a saber: pas d’ennemi à droite. No se me hizo caso y mi corresponsal acabó por dejar su remilgado partido y pasarse a un partido con menos escrúpulos y más sentido de la realidad y la aritmética. La izquierda no distingue entre izquierda moderada y extrema izquierda, a diferencia de la derecha, que la mayor parte de las veces actúa como pidiendo disculpas por ser lo que es y con el miedo de que si afirma con excesivo énfasis aquello que se supone que defiende, se le cuelgue el sambenito de “extrema derecha”. La “extrema derecha” es una necesidad de la derecha vergonzante para hacerse aceptar y, cuando no la hay, se la inventa. Al hacer tal cosa, la derecha no hace más que polemizar consigo misma, con gran regocijo del adversario. No voy a decir que algo de esto no haya ocurrido alguna vez a la izquierda, pero ha sido en situaciones extremas en que la extrema izquierda lo hizo tan mal que acabaría llegando a las manos con la izquierda menos extrema. Tal ocurrió en Madrid en las semanas finales de la guerra civil, cuando los frutos del disenso los recogió una derecha que si ganó la guerra fue porque, contra su costumbre y por fuerza mayor, no estaba dividida.Ha costado trabajo conseguir que los liberales reconocieran que eran de derechas, pero una vez producido este reconocimiento, se autodenominarían “derecha civilizada”, equivalente política de la denominación de “marido civilizado” en la novela galante o sicalíptica, para distinguirse de la “derecha cerril” y, una vez asegurada su presunta respetabilidad (en democracia todo es presunto), hacerse llamar “centro” y fulminar todo cuanto caiga a su derecha. Y es que este neoliberalismo, al igual que el paleoliberalismo decimonónico, de signo izquierdista, sigue siendo el liberalismo del Trágala. Conviene recordar que lo que los liberales de todas las épocas y todos los signos han obligado a los demás a tragarse es una pócima llamada Constitución. La Constitución es el aceite de ricino del liberalismo, y el hecho es que todas y cada una de las Constituciones que la nación se ha tenido que tragar, empezando por la de Cádiz, si no han sido aceite de ricino, lo han sido de hígado de bacalao. Los actuales males de la patria tienen su origen en La Nicolasa o Constitución del 78, que yo me negué a votar porque había que estar ciego para no ver sus vicios ocultos. Esa Constitución, que hoy la clase política está desguazando a cencerros tapados, es tan calamitosa como todas las demás, empezando por La Pepa, obra de unos señores que sólo se representaban a sí mismos, y pasando por el Estatuto Real de María Cristina y la tira de efímeras cartas magnas, incluida la no tan efímera de Cánovas, en avanzado estado de senilidad cuando Primo de Rivera la mandó al asilo. Y conste que ésta era la menos mala. En cuanto a La Nicolasa, baste decir que fue fruto del espíritu de la Transición, lamentable como todas las transiciones, de las que tan mala opinión tenían, entre otros, Galdós y Dostoyevski. El propósito de la Transición no podía ser más plausible: hacer que se sintieran cómodos en España todos aquellos españoles a los que España resultaba incómoda. En la Constitución cabemos todos los españoles, se nos decía y se nos dice. La que no cabe por lo visto es España, de ahí que yo llegara a comparar a La Nicolasa con el lecho de Procusto, pues para que España cupiera en ella, era preciso amputarle dos o tres regiones. En ello estamos, por más que los liberales de la nación una e indivisible y del Trágala constitucional se suban por las paredes mientras tratan de convencerse a sí mismos de que la Historia de España culmina en la Transición de la Segunda Restauración igual que se congratulan de que en el Iraq reine por fin “sin traumas” la democracia fukuyámica.

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Vigencia de Ortega

- Miércoles, 17 de Mayo de 2006 -

El desencanto de Ortega Aquilino Duque
Una de las mayores emociones intelectuales de estos últimos tiempos me la ha proporcionado la lectura del ensayo que Octavio Paz dedicó a Ortega y Gasset en el centenario de su nacimiento. Esa lectura, que debo al poeta sevillano Fernando Ortiz, ha venido a confirmarme algo que desde algún tiempo venía sospechando, y es que, si hay un escritor de nuestra lengua que se haya enterado de cómo pensaba y escribía Ortega, ése es Octavio Paz. Gracias a él Ortega, tan vivo siempre, tiene asegurada entre nosotros su descendencia espiritual. Entre Ortega y Paz existe una continuidad de estilo, tanto más legítima cuanto que éste no piensa como el otro, sino a partir de él. No hereda Paz las ideas de Ortega, sino que comparte sus creencias. He aquí otra gran deuda de España con Hispanoamérica, más cerca hoy que nosotros de los clásicos comunes. No diré que en España no se haya entendido a Ortega igual, pero quien lo entendió y asumió cabalmente cayó en plena juventud ante un pelotón de fusilamiento. No sé si con su muerte perdió mucho la política española; de lo que estoy seguro es de que para la cultura española, para la transmisión del pensamiento de Ortega a las nuevas generaciones, esa muerte fue una pérdida de la que sólo Octavio Paz nos ha sido capaz de compensar. Tal vez esa capacidad se la haya dado a Paz su distancia, respectivamente ideológica y geográfica, de los dos; el no haber sido ni secuaz del uno ni alumno del otro. A un maestro, a un jefe, se le asume, no se le beatifica, y esto es por desgracia lo que en España ocurrió con esos dos grandes españoles que se llamaron José Antonio Primo de Rivera y José Ortega y Gasset. En el campo del pensamiento, todo el que beatifica, momifica y falsifica. Quiero creer que quienes en España hicieron eso con estas dos figuras –en algunos casos han sido los mismos para la una y para la otra– lo hicieron de buena fe, es decir, por falta de luces.Las falsificaciones de José Antonio han pasado por fortuna a la historia; las de Ortega son de ahora, por desgracia. El púlpito desde el que peroran juntos los ex secuaces de José y los ex alumnos de don José, se estrenó con un editorial titulado precisamente No es esto, en reconocimiento de una póstuma y honoraria paternidad orteguiana de la empresa. En la obra de Ortega podían tal vez haberse encontrado frases que se ajustaran mejor a las tesis infelices de aquel editorial. La frase “no es esto” había sido escrita por Ortega con un sentido radicalmente opuesto al que ahora le daban quienes pretendían ilustrarse y autorizarse con ella. Se quejaba el anónimo editorialista de que el Gobierno de la Monarquía fuera con pies de plomo en la transición a la democracia. Ortega en cambio se había quejado de que el Gobierno de la República hubiera hecho las cosas con excesiva precipitación. El editorialista de 1976 empleaba esa frase para expresar su impaciencia; Ortega la empleó en 1931 para expresar su desencanto. El desencanto de Ortega consistió en que lo que él soñaba una república de profesores resultaba ser una democracia de energúmenos; la impaciencia del que se apropió indebidamente sus palabras era la del que espera con ansia la llegada de los energúmenos en el tren de la democracia. La peor falsificación que cabe hacer de un hombre es reducir su pensamiento a un repertorio de frases. Ortega, frente al mal de la España de su tiempo, había escrito España invertebrada y fundado la Agrupación al Servicio de la República, es decir, que acertó en el diagnóstico pero se equivocó en el tratamiento, de ahí que luego dijera “no es esto” con un desencanto que no tenía nada de indecente. Ortega tenía perfecto derecho a desencantarse porque sabía con exactitud que liberalismo y democracia son dos conceptos políticos distintos y que identificarlos entre sí es un error tan grosero como el de confundir la libertad con la igualdad. Otra distinción que Ortega había establecido con absoluta nitidez es la existente entre la nación y el régimen, pues una nación puede haber conocido muchos regímenes pero tiene una sola historia. Frente a los que se obstinan en imponer a las naciones regímenes contraindicados, Ortega cita una frase de difícil falsificación, una frase evangélica: “No se ha hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”.Hay etapas desdichadas en la vida de los pueblos en que el hombre tiene que sacrificarse al sábado, pues importa menos la supervivencia de la nación que el mantenimiento de un régimen determinado. Que esta opción la asuman los profesionales de la política es cosa que se explica perfectamente; que la asuman los profesionales de la cultura, es cosa que explica que Ortega siga siendo en España un perfecto desconocido. Hay quién, sin perjuicio de comprobar cómo todo va de mal en peor, sigue convencido de habitar en la mejor de las democracias posibles; quién al ver que la Constitución no respeta siempre como debiera la historia de España, opta por hacer que la historia de España respete la Constitución, de manera que España deje de ser anticonstitucional como ha dejado de ser católica. Una de esas lumbreras ha llegado incluso a decir que, si la actual democracia se hunde, España se hundirá con ella. Esto, más que a vaticinio, sonaría a amenaza si no sonara más bien a una inocente confusión de la realidad con el deseo, con visos de acto fallido. Si ponemos en su sitio las palabras de esa apocalíptica frasecita, tenemos la frase que, precisamente en este contexto, atribuye Ortega a los doctrinarios de la “democracia morbosa”: “Sálvense los principios aunque se hunda la nación”.“Estoy seguro -escribe Paz- de que el pensamiento de Ortega será descubierto, y muy pronto, por las nuevas generaciones españolas”.Ojalá.
Roma, mayo 1981.

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Tuesday, May 16, 2006

De "Los campos Elíseos"

VIRGEN CON CESTO DE FRUTAS

Anónimo. Siglo XVI

Baja la Virgen por el dulce aprisco.
Trae una cesta llena de bellota.
Carlos Edmundo de Ory

Con las primeras lluvias de septiembre
Santa María baja
desde las lejanas provincias que dibujan las nubes,
desde los amplios horizontes que constelan los astros,
llega a la tarea suya de la misericordia.
Y las escolanías cantan sin tregua
te saludan los campos:
sementeras tempranas, la pisa de lagares,
la oliva prieta con el óleo indulgente y último.

Vuestros ojos reclinan
la tristeza almendrada que viera Fray Angélico,
y miráis el legado terrenal del otoño,
la criatura selvática
que la cellisca viste y desnuda del oro
agreste de las hojas,
tal un fauno escapado de antiguas paganías.
Miráis en el ornato doloroso del cesto
el limón y las cidras
-disimulad si veis la manzana picada-
el áspero membrillo, tersura de los nísperos,
la breva embarazada de cárdenas mieles,
la bujeta cerrada de castañas, y nueces y bellotas.

Acéptalos. Acéptanos.

PABLO GARCÍA BAENA

Monday, May 15, 2006

Curiosa entrevista en ABC

Juan Carlos Castillón: «Exijamos la devolución del Nobel de Literatura de Winston Churchill»
El escritor Juan Carlos Castillón acaba de publicar «Amos del mundo» (Debate), un libro que desenmascara conspiraciones imaginarias, después de haber pasado una juventud en busca de aventuras contrarrevolucionarias en Centroamérica y media vida de librero en Miami
Por ALFREDO VALENZUELA


-¿Por qué somos tan aficionados a las sociedades secretas?-El mundo es complicado, siempre lo ha sido pero ahora además somos conscientes de ello con una seguridad de la que carecieron generaciones anteriores. Nos gusta pensar que, sin embargo, éste es comprensible y las sociedades secretas, así como las teorías conspirativas, son un atajo en busca de esa comprensión.-¿Qué hay detrás de las tesis conspirativas?-Normalmente hay una necesidad de orden, de descubrir una respuesta lógica, incluso humana, a hechos que de otra manera escapan a nuestro control. Si las tesis conspirativas no existen, tendremos que aceptar la presencia del caos, la casualidad, el accidente, incluso la estupidez, como motores de la historia.-¿Así que no cree que a Lady Di la asesinara el servicio secreto, que a Kennedy lo hiciera la mafia con apoyo anticastrista y que el hombre nunca subiera a la Luna sino que Kubrick rodó a un astronauta en un estudio...?-No. De ahí que haya escrito este libro desde el escepticismo, lo que no deja de ser malo comercialmente. Los libros que denuncian conspiraciones tienen un público leal que come de todo, mientras que escribir contracorriente implica un cierto riesgo... Después de todo hasta un 27% de los ingleses creen que a Lady Di la mató la familia real inglesa. Fíjate si he perdido lectores potenciales con sólo dos líneas de duda.-¿Una pequeña dosis de sentido común basta para echar por tierra la teoría de la conspiración?-No necesariamente. Las conspiraciones son respuestas fáciles a cuestiones difíciles, pero esas cuestiones no dejan de ser reales. Además, algunas tesis conspirativas, dejadas a un lado en su día, resultaron ser ciertas. La red Gladio existía en una docena de países, y si mucha gente cree que tras de los ataques del 11 de septiembre está el gobierno norteamericano es porque en su día existió una operación Northwoods... un plan, largo tiempo negado, del Estado Mayor norteamericano, que incluía ataques contra Estados Unidos de los que sería culpado el régimen castrista, justificando así un contraataque.-¿Qué ejercicio es más productivo, el de las armas o el de las letras? ¿Tiene alguna cuenta pendiente con la justicia?-No he practicado nunca el ejercicio de las armas, ni tengo cuentas pendientes con nadie. Supongo que sin embargo no tengo derecho a quejarme si siendo conocido por mis raros amigos como JC y habiendo pasado por una prisión española, se me confunde con un personaje llamado JR, personaje central de mi primera novela, «La muerte del héroe», que ha pasado por la cárcel.-¿Se arrepiente de algo?-Quien al cumplir los cuarenta no se arrepiente de nada o es idiota o no ha vivido... ignoro mi grado de idiotez, pero he vivido, viajado, escrito páginas, que afortunadamente nunca verán la luz, propias de un amateur poco aventajado, salido con las mujeres equivocadas, perdido dinero por confiar en la gente equivocada. A partir de cierta edad tu carácter es en gran parte la suma de los errores a los que has sobrevivido.-¿Qué aprendió en Centroamérica? ¿Fue esa estancia más productiva que la de Miami?-Aprendí mucho. En El Salvador están algunas de las agencias publicitarias que más trabajan en toda la región; en Miami la mejor colección de libros cubanos del mundo incluyendo La Habana, una universidad en que enseño Juan Ramón Jiménez -que escribió allí sus «Poemas de Coral Gables»-, varias revistas literarias en las que han ido a colaborar gente que en Cuba participó en las dirigidas por Lezama Lima o Cabrera Infante, una Feria del libro a la que han acudido Paz, Vargas Llosa, Cabrera Infante, Fuentes.-Pero vender libros en Miami debe ser como predicar en el desierto.-Yo nunca me sentí sólo, o en compañía de analfabetos, ninguno de los años que viví allí. Pero cada cual, en cualquier parte, debería ser capaz de crear su pequeño mundo y en el mío sólo se entra sabiendo leer.-¿En 21 años fuera de España qué es lo que más se echa de menos? ¿Por qué volvió?-Una palabra puede contestar ambas cuestiones: Familia. Una madre, un hermano...-Vázquez Montalbán dijo de usted que representaba «el nihilismo ilustrado» ¿se reconoce en esa definición?-Nihilista ilustrado: dícese del nihilista con tatuajes... Ilustrado espero llegar a serlo algún día. Nací rodeado de libros, algunos miles en la casa paterna, crecí de editorial en editorial, e incluso ahora sigo ligado al mundo de los libros, el único en el que, al margen de que ideas he sostenido en distintos momentos de mi vida, me he sentido cómodo.-¿Suscribe o no, pues, la frase del Che de que el poder reside en el fusil?-Si yo estuviera dispuesto a asociarme a la frase de un guerrillero hispanoamericano, que no es el caso, preferiría la de alguien menos recordado pero, en mi opinión, más inteligente: Pancho Villa, que ya en 1917 sabía que «la próxima guerra la ganará quien fabrique la munición». Entre el intelectual superficial y el campesino autodidacta es evidente que el segundo supo ver mejor como sería el Siglo XX.-¿Esa frase del Che es otro prueba de que los extremos se tocan?-No. Pero con las palabras se puede hacer cualquier cosa. Es una de sus grandes ventajas sobre los números. No en vano no existe la verdad absoluta fuera de las ciencias exactas.-¿Y no cree, con Churchill, que la democracia es el sistema menos malo de los existentes?-Alguien que dice ese tipo de lugares comunes no merece un Premio Nobel de Literatura, a él se lo dieron en 1953. Exijamos su devolución inmediata.-¿Existen héroes como el que protagoniza la novela «Soldados de Salamina»?-Lo dudo. He conocido algunos soldados de verdad y en su inmensa mayoría no se callan sobre sus batallas sino que hay que huir cuando empiezan a hablar. Sospecho que el veterano melancólico y callado es tan sólo un arquetipo literario y desgraciadamente sin contrapartida en el mundo real.

Saturday, May 13, 2006

Almuerzo poético

Almuerzo en Málaga. Alfonso Canales y yo pedimos un pescado a la parrilla y el camarero propone una herrera. „Pero la herrera tiene muchas espinas“, dice Alfonso. „Yo se la preparo a la espalda y ya verá“. Llega la herrera y comenta Alfonso que sigue teniendo espinas. Digo yo: „Es que esta Herrera, más que de la escuela sevillana, parece de la escuela de Antequera“. „¿Por qué?“, pregunta Alfonso. Y yo: „Por Espinosa“.

Thursday, May 11, 2006

Dostoyevski y la fauna de la "transición"

Un personaje de Demonios, revolucionario puro y duro, dice cosas como éstas: “Sin despotismo jamás hubo libertad ni igualdad. Por eso la igualdad debe reinar en el rebaño”/. …/“La sed de instrucción es de por sí una sed aristocrática. Apenas se da paso a la familia o al amor, nace el deseo de propiedad. Mataremos ese deseo y fomentaremos la embriaguez, la calumnia y la delación; sumiremos a los hombres en una disipación inaudita y destruiremos en germen todo genio. Todos serán reducidos al mismo denominador: igualdad absoluta.”
Para llevar estas ideas a la práctica hace falta un ejército, y ese ejército lo componen los sentimentales – los “bobos ojitiernos” que decía el Ridruejo falangista - , los intelectuales que adulan a cierta juventud que les infunde un miedo morboso,”pues se figuran, en su ignorancia, que tiene en sus manos el porvenir de Rusia”, los “progresistas”, “cuya principal preocupación es no quedarse atrás” y, sobre todo, lo más importante: la canalla. “La canalla existe en toda sociedad, pero sólo aparece en la superficie en las épocas de transición; no persigue ningún fin; no posee ni la sombra de una idea; expresa simplemente la impaciencia y la confusión de la sociedad”. A esta canalla de la “transición” Dostoievski la enumera exhaustivamente en dos ocasiones y no hay biotipo que falte, desde la feminista hasta el maestro de escuela que hace burla de Dios en presencia de sus alumnos.
A Netchaev, discípulo predilecto de Bakunin, le hace decir Dostoievski en sus Cuadernos de notas con referencia a los políticos de la “transición”: “…han emprendido muchas reformas y con ello sólo han logrado hacernos el juego. Nadie ha hecho por nosotros más que ellos, porque con la indecisión, la debilidad de las reformas…han provocado la inestabilidad de la sociedad, la incertidumbre, la confusión de ideas, la fragilidad de las convicciones y de la fe. Al negar lo antiguo han hecho perder la brújula a los retrógrados y no han convencido…a los progresistas.”

Wednesday, May 10, 2006

Luis Suárez: LEÑA AL MONO

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MONO

Todo el que ha sido algo es un ex.: exministro, exsecretario general, exdirector general, exjefe de negociado, etc.,etc.
Reinaba yo en esta consideraciones, cuando un propio me viene y me dice que entre los tratamientos, además de Excelentísimo, Ilustrísimo, Reverendísimo, hay uno que hace referencia a los supuestos ancestros del hombre y que es Ex -simio, vamos eximio. El eximio dramaturgo portuense Manuel Pérez Casaux así lo considera y así lo mantiene porque es un darwinista convencido. Yo, que soy muy práctico, creo más en aquello del polvo, --quia pulvis eris, et in pulvis reverteris—o sea en el barro de que estamos hechos, que en realidad es polvo con agua. Es cierto que algunos son resultado y consecuencia de medio polvo y otros de polvo y medio, pero eso es otro cantar. El caso es que los ex -simios lo son porque antes, según su teoría, han sido monos, o mejor dicho primates con todas sus variantes.
En el maremagno de disposiciones y leyes con que se rellena y adorna el BOE y los Boletines Oficiales de todas las Comunidades, Nacionalidades y Realidades Nacionales aparecen cada día toda clase de paridas jurídicas, desestabilizadoras algunas de ellas y, otras, claras cortinas de humo para solapar desmanes de todo tipo. Son maniobras envolventes. Una, y muy notable, es el reconocimiento de los Derechos Fundamentales de los monos.
Me dice aquí el propio que tengo al lado que, sin duda alguna todo ha sido una maquinación e idea de la Ex -simia Doña María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta del Gobierno que, a lo que parece, tiene gran afinidad con sus congéneres, porque se ha descubierto ----aunque se tiene callado y solamente se comenta soto voce en los corrillos políticos de Madrid, que es donde se comenta todo--, que Doña María Teresa tiene entre sus ancestros a la mona Chita, pero que, sin duda, es consecuencia de una mutación que ha degenerado. Es muy lógico, porque siempre se ha dicho eso de “A los tuyos, con razón o sin ella”. Y entiendo que, en este caso, hay razones y de mucho peso. No obstante, me concreta y puntualiza el propio que tengo pegado aquí al lado que, a pesar de lo que la Ex –simia gasta en ropa, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. La gente, ciertamente, es maliciosa.
Del seráfico trato con los hermanos animales de la creación de San Francisco de Asis, se pasó al despropósito del maltrato, lo que es condenable y anticonstitucional. Y ahora nos hacen creer que el ecologismo andante hay que tenerlo por bandera. Cierto. Pero, tal como está organizado, eso es de gente descreída, porque los ecologistas salvadores son, cuando menos, infieles y de izquierdas. La Iglesia, Madre y Maestra, ha defendido, de siempre, a los animales. En el Diluvio, Dios los salvó por medio del Arca de Noé; el propio Espíritu Santo tiene forma de paloma; San Antón es el patrono y cuidador de los animales; San Francisco de Asís, los mimó; San Roque protegió al perro sin rabo que lamía sus llagas; San Isidro a su yunta de bueyes; San Martín, San Jorge, Santiago, consta que cuidaban esmeradamente a sus corceles... Hay santos a quienes la simbología los compara con un animal: San Juan, con el águila; San Marcos, con el toro, San Lucas, con el león... v.gr. Sin embargo, no consta en el santoral, ni en hagiografía alguna, ni en el Año Cristiano de Croisset, ni en el de Fray Justo Pérez de Urbel, ni tan siquiera en el que prepara el Muy Ilustre Sr. Don José Luis Repetto Betes, Deán del Cabildo Catedral de Asidonia-Jerez, mención o memoria de que hubiera un santo protector específico de los monos. Efectivamente hay una laguna simbológica, consuetudinaria y sobre todo legal que ha aconsejado a quien corresponde su pronta correción y la regulación de ese imperdonable vacío. Y es que el Estado debe estar a la cabeza en la protección de lo desprotegido. Todo bicho viviente, y por muchas serias razones, los monos, deben tener a cubierto sus derechos más elementales. Y el mono que no los tenga, que los reclame. Tantos siglos –desde la creación-- de lucha sin ser oídos, han sido recompensados ampliamente por este Gobierno benefactor ,con el derecho a la vida, con el derecho al trabajo digno, con el derecho al aborto libre, al amor libre, al divorcio, a todo, todo, todo, todo... porque para algo han estado sojuzgados y esclavizados en circos, en zoológicos, exhibidos por zíngaros ambulantes, maltratados por despiadados niños que los tienen de mascota, sacrificados cruelmente para servir de manjar considerado suculento en tal o cual país ignoto, o como trofeo de caza, e incluso son la carátula del colonialismo más innoble de la Perfida Albión, en Gibraltar.
Recurriendo a la sagrada Memoria Histórica, griten, por tanto, enardecidamente, todos los monos, junto con la Ex -simia Doña María Teresa: ¡U.H.P.! ,¡Uníos Hermanos Primates!

Luis Suárez Ávila

Veranos en Sanlúcar

El brazo derecho de don Pedro Rodríguez de la Borbolla era don Felipe Cubas, marido de Ofelia Nieto, y éste a su vez tenía de pasante al padre de los Rodríguez Piñero, a quien solía llevarse al palacio de Sanlúcar los veranos el infante don Alfonso de Orleáns, el aviador. Tenía el infante la costumbre de circular desnudo por su casa y había un ama de llaves que avisaba de su paso con una campanilla. Vino a visitar a ésta una parienta de otro pueblo que nada sabía y de pronto la ve venir agitando la campanilla y avisando: “¡Que viene el Señor"!” La otra, como es natural, se puso de rodillas en actitud devota creyendo que quien venía el Santísimo.

Tuesday, May 09, 2006

Opiniones ajenas

“Lo que todos debemos a Carl Schmitt, y eso ya ningún chisme lo podrá borrar, es la imponente demostración de la esencial vileza inherente al romanticismo político; es decir, el liberalismo, en sus varias manifestaciones, desde el principio de las nacionalidades hasta la economía manchesteriana.” (Eugenio d´Ors)

“Pero sabed, amigos míos, que mi alma, con los autoritarios, será siempre liberal. Y con los liberales, siempre autoritaria.” (Ernesto Giménez Caballero: Genio de España)

Dalí en la Residencia

Vanguardia y paranoia
El 23 de marzo de 2006 se presentaba en la Residencia de Estudiantes el libro póstumo de Rafael Santos Torroella El primer Dalí, 1918-1929, con la intervención, entre otros, de la viuda del autor y del legendario Pepín Bello, que podría decir lo que don Ramón Carande: que ha vivido tanto que tiene la sensación de ser el monumento de sí mismo. A los ciento dos años cumplidos no son muchos los contemporáneos de José Bello Lasierra que vayan por la vida tan erguidos y radiantes como él. La persona que me lo presentó, Fernando Chueca, ya no está entre los vivos, como tampoco está la que primero me habló de él, Joaquín Romero Murube. He perdido la cuenta de los episodios y trapisondas de los poetas del 27 en los que Pepín Bello desempeña un papel. Por un tiempo yo pensé que Pepín Bello no existía, sino que era un invento de aquellos poetas surrealistas, como aquel inexistente señor Arceniega, mecenas imaginario de la revista Mediodía, a quien Alejandro Collantes de Terán remitía a todo el que llegara con la pretensión de cobrar una factura.
De quien fui muy amigo fue Rafael Santos Torroella, primer Virgilio mío por los dantescos círculos de las editoras barcelonesas y muñidor de aquellos congresos de poesía del “páramo cultural” cuyas estrellas eran poetas de los que ahora se dice que estaban perseguidos y amordazados por los que los invitaban a esos congresos. Santos Torroella, por razones familiares entre otras cosas, estuvo siempre muy interesado por la pintura y, como no tenía o no creía tener el talento de su hermana Angeles ni de su cuñado Grau Sala, encauzó su interés a través de la crítica de arte. A mí en concreto llegó a proponerme el descubrimiento, o la invención que es lo mismo, de jóvenes pintores andaluces para una colección de monografías que llevaba en la editorial Éxito. Le dije que yo desconocía los principios más elementales de la crítica de pintura y él me dijo que más a mi favor, pues al opinar sobre un arte nuevo hay que inventarse sobre la marcha tanto el lenguaje como las reglas.
El libro de Rafael es un catálogo razonado y comentado de la obra de Dalí comprendida entre 1918 y 1929; de aquel Dalí cuyo “imperfecto pincel adolescente” se negaba a cantar Federico García Lorca. El catálogo está razonado, pero no racionalizado, que sería disparate en el caso concreto de aquel “catalán estrafalario” vestido de artista decimonónico que llegó a la Residencia de Estudiantes con su padre y su hermana para asombrar a todos con su ignorancia y su inteligencia. Cada reproducción está enmarcada en un sabio comentario que sitúa la obra en cada época artística, en cada fase de formación del artista y en cada avatar del personaje. Y es que la fabricación del personaje de Dalí es inseparable de su evolución artística. De hecho, en la ignorancia de que Dalí alardeaba al llegar a la Residencia había tanta exageración como en la locura de que hizo gala al llegar al consultorio de la Berggasse de Viena. José Bello no tardó en comprobar que esa ignorancia no se refería a la pintura, que para el joven Dalí no tenía secretos, como el doctor Freud comprobaría que la locura de aquel pintoresco español era algo sospechosa. En este libro se ve gráficamente cómo un artista dotadísimo, que conoce al dedillo todas las técnicas de su oficio, pero que tiene un olfato infalible para orientarse en las corrientes de su tiempo, va gradualmente aprendiendo a fundir el genio con el escándalo. Y así, del mismo modo que Picasso se renueva en el primitivismo y en la destrucción, Dalí lo hace en la trasgresión y la locura, puntales del surrealismo. Freud había puesto los sueños en la orden del día y sustituye con ellos la realidad, y este sucedáneo de la realidad, este realismo onírico, es lo que da en llamarse suprarrealismo o surrealismo. Dalí fue freudiano como Picasso fue marxista: por impregnación. A partir de ellos, la pintura no consiste en ver o interpretar la realidad, sino en exteriorizar plásticamente sus pesadillas o sus obsesiones. Después de pasar por el costumbrismo, el impresionismo, el puntillismo, el expresionismo y todos los ismos inteligibles de su juventud, Dalí desemboca en el mal gusto, la provocación y la blasfemia, que culmina en los turpiloquios plásticos de La profanación de la hostia. Por decirlo clar i català, este catálogo de la obra juvenil de Dalí es la historieta gráfica de una degeneración, pero de una degeneración savante, que él, con gran sentido de la publicidad, llamó “método paranoico-crítico”.
Es muy posible que Dalí ya se trabajara la paranoia cuando, expulsado de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, fue a parar a la Residencia de Estudiantes, y lo que es indudable es que esa paranoia les cayó en gracia a aquellos residentes – Bello, Lorca, Buñuel - que no tardarían en acogerlo como uno de los suyos. El actual director honorario de la Residencia, nuestro simpático amigo José García-Velasco, se preguntaba en el mismo acto qué es lo que Salvador Dalí podía tener en común con la Institución Libre de Enseñanza para después de muchas cavilaciones llegar a la conclusión de que, según él, la Institución Libre de Enseñanza había introducido en la España de finales del XIX y comienzos del XX el “epicureísmo europeo”. Me figuro que por “epicureísmo europeo” hay que entender la libertad de costumbres de la Belle Epoque, con operetas de Offenbach y novelas de Anatole France, y a mí me cuesta, la verdad, bastante trabajo imaginarme a don Francisco Giner o a don Gumersindo de Azcárate viendo bailar el can-can en el Moulin de la Galette. No era París, sino Londres, lo que atraía a aquellos austeros varones, que lo que trataron de importar a tierra de garbanzos fue precisamente la “moral victoriana”, más auténtica a su juicio que la moral católica tradicional. Pero hay más, y es que si hay algo de lo que abominaran los surrealistas era del erotismo douillet de la Belle Epoque con el que nada tenía que ver el amour fou de Breton y compañeros mártires, una de cuyas bestias negras fue por cierto el venerable epicúreo Anatole France.

Aquilino Duque

Monday, May 08, 2006

Periodistas de antaño

Desfacedores de supersticiones comenzaban a ser, en tiempo de Montengón, los periodistas, mala y diabólica ralea, nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber, para agitar estérilmente y consumir y entontecer a los pueblos, para halagar la pereza y privar a las gentes del racional y libre uso de sus facultades discursivas, para levantar del polvo y servir de escabel a osadas medianías y espíritus de fango, dignos de remover tal cloaca. (Marcelino Menéndez Pelayo. Historia de los heterodoxos españoles. L. VI, c.3)

Sunday, May 07, 2006

Países bajos y salsa rosa

La llamada Transición fue una rampa inclinada por la que España, en nombre del progreso, se deslizaría hacia uno de los momentos más bajos de su Historia. El estrago de Atocha en marzo de 2004 no haría más que acelerar ese deslizamiento hacia unas bajezas insondables. Una sociedad en salsa rosa aceptaría con indiferencia, por no decir con orgullo, su nivelación con los Países Bajos, Bélgica inclusive, única nación europea hasta la fecha que se había plegado a las más grotescas aberraciones de “ingeniería social”. Los que medran con semejante estado de cosas, es decir, los intelectuales orgánicos del sistema, que hubiera dicho Gramsci, o el estado mayor de la envidia, que diría Ortega: las estatuas de sal de este valle de Pentápolis, tienen la vista vuelta permanentemente hacia el pasado y con sus novelas premiadas, sus películas subvencionadas y sus televisiones teledirigidas procuran reconstruir ese pasado imponiéndole el socorrido estigma de “tiempo de miseria”. No deja de ser curioso que los títeres de este retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte que es la España contemporánea, emitan juicios denigrantes sobre una época, no de miseria, sino de penuria, en que los españoles trataban de levantar a su patria de la miseria física y moral en el que los habían metido los antepasados de esos mismos títeres.

Saturday, May 06, 2006

El Estado de los Bantustanes

Dice el lendacari del bantustán andalusí que lo que sus colegas quieren romper no es España, sino la idea de España que tiene el PP. No sabía que Antonio Machado fuera del PP. Sorpresas de la "memoria histórica".

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Cada vez que oigo hablar del "Estado de las Autonomías" arden mis cuatro gotas de sangre jacobina.

Thursday, May 04, 2006

El género de la transición

“Mi discurso, dicho sea sin modestia, era un modelo de ese género resbaladizo, flexible y acomodaticio, que sirve, mediante hábiles perfidias de lógica y de estilo, para defender todas las ideas y pasar de uno a otro campo. Era un modelo en lo que podemos llamar el género de la transición. Yo descubría maravillosas facultades para la política.”(Benito Pérez Galdós, La segunda casaca, cap. XVII)

La joroba

La joroba
Aquilino Duque

Decía Carl Schmitt que un camello es un caballo hecho por un parlamento. La Constitución de 1978 es uno de esos camellos, cuya joroba más llamativa es el Título VIII, que no ha dejado de enconársele al festejar su primer cuarto de siglo. Eso pasa porque esa joroba, más que joroba, es un absceso con trazas de tumor maligno que está pidiendo a gritos una intervención quirúrgica. La coyuntura no puede ser más favorable, pues los fastos del cumpleaños dieron pie a la clase política, no sólo de la oposición, sino del propio partido del Gobierno, poco después invertidos los papeles, para pedir la reforma de la Carta Magna, y ninguna reforma más urgente que la extirpación de esa joroba cancerosa antes de que haya metástasis.
Otros habrá con otras prioridades, según que lo que se quiera sea la unidad de España o su descuartizamiento. Lo que sea, habrá que hacerlo a escape, antes de que España pierda la poca autonomía que le queda a manos del eje París-Berlín, reforzado por Italia, siempre pronta a acudir en socorro del más fuerte. Mucho me temo que, cuando entre en vigor la masónica Constitución de Giscard d’Estaing, esa Ley de Leyes de que tanto nos ufanamos, sea enviada al trastero de las Cortes a hacer compañía a las Leyes Fundamentales del Régimen anterior.

Wednesday, May 03, 2006

El pollo tricéfalo. Enrique García-Máiquez. Diario de Sevilla

EL POLLO TRICÉFALO

Yo a Manuel Chaves le veo cara de intelectual; que tal vez fuese un artículo
mío lo que le animó a reclamar a última hora la realidad nacional de
Andalucía, porque si no, no se entiende. Escribí que, con la nación
catalana, nueva pareja de hecho de la española de toda la vida, tendríamos
que cambiar el escudo del Reino por el águila bicéfala de los Austrias, pero
en tamaño gripe aviar: un pollo con dos cabezas, una por nación. Puede que
Chaves pensara que, si es por cabezas, la nuestra es la tercera realidad
nacional, por lo menos.

Al sabio pueblo andaluz nada de esto le gusta, pero apenas protesta. En eso
se ve que es pueblo, en que se deja gobernar. Quienes se preocupan, más allá
de las ferias y las hipotecas, son las élites. En democracia todo el mundo
debería ser élite, y enjuiciar con firmeza las ocurrencias de sus
dirigentes, pero no. Sin embargo, cuando el paciente pueblo, de aquí a diez
años, se dé cuenta de dónde nos estamos metiendo, se podría montar una
gorda, como de memoria histórica.

Para empezar, lo de las realidades nacionales es mal negocio. Instaura el
egoísmo entre regiones, de modo que las más ricas se quedan con más y las
menos, con menos, en una quiebra del principio de solidaridad que
escandalizaba a Félix Bayón. Es además un negocio tonto, como señala Iñaki
Ezquerra, porque nos da lo que ya teníamos, Andalucía, a cambio de que
renunciemos a lo que es de todos, que es España, o sea, a Cataluña, al País
Vasco, a Galicia…

Aun así, lo más grave de estas realidades nacionales es que no son reales.
Cualquiera está, por supuesto, en su derecho de ser nacionalista, pero no
mentiroso. La pancarta de “Catalonia is not Spain” es reprobable más que
nada porque Cataluña, al menos hasta ahora, es España. Si en vez de mentir
dijese “I wish Catalonia weren’t Spain”, estaría hablando de deseos, que son
libres. Los nuevos estatutos se están construyendo, no sólo según el deseo
de unas minorías, que ya es malo, sino sobre unas naciones de realidad
virtual, que es peor. Sobre la mentira no se levanta nada firme, entre otras
cosas, porque genera violencia. Quien miente necesita que todos comulguen
con ruedas de molino. Un solo niño que diga que el rey va desnudo, y el
engaño se desvanece: por tanto, hay que acallar al niño.

Los nacionalismos son, pues, peligrosos; pero el andaluz conlleva un riesgo
añadido. Para no ser españoles, tendremos que rebuscar la identidad nacional
en el pasado andalusí, como los vascos en la raza y los catalanes en la
lengua. Si lo hiciéramos, transplantaríamos a nuestra tierra el choque de
civilizaciones, que es, desgraciadamente, lo que hoy por hoy se produce al
combinar el mundo occidental con la cosmovisión musulmana. Los políticos,
aquí, como en el resto de España, la van liando. Poco a poco, están montando
un pollo: el pollo tricéfalo.

Tuesday, May 02, 2006

Andaluces de tercera

De aquellos que dicen ser gallegos, catalanes, vascos, extremeños, castellanos, etc., antes que españoles, desconfiad siempre. Suelen ser españoles incompletos, insuficientes de quienes nada grande puede esperarse.

- Según eso, amigo Mairena - habla Tortólez en un café de Sevilla-, un andaluz andalucista será también un español de segunda clase.

- En efecto - respondía Mairena -: un español de segunda y un andaluz de tercera.

Antonio Machado

( EL REGIONALISMO DE JUAN DE MAIRENA)

98 a la vista

98 a la vista
Si vamos a la etimología, “patria” es la tierra de nuestros padres y “nación”, la tierra donde nacimos. Yo, por ejemplo, de nación soy sevillano, pero de patria, soy onubense y alicantino. La Niña de los Peines canta: “La bandera de mi patria / es como el sol de un buen día. / Señores, soy español, / nacido en Andalucía.” No voy a repetir una vez más la opinión de Antonio Machado sobre los “andaluces de tercera”, para que no digan que me apoyo en las folklóricas, por más que Pastora Pavón tuviera muy poco de ello.
Por otra parte, hay en España españoles que se consideran de pura raza con una acreditada limpieza de sangre, españoles de pata negra, como el “español marrano” de que hablaba Lope de Vega. Naturalmente, esos españoles “presuntos” no quieren saber nada del mestizaje que los circunda y quieren hacer rancho aparte. Un mérito hay que reconocerles; son los únicos que hablan claro y actúan en consecuencia. Frente a ellos, los pobres hombres del Gobierno nacional no saben hacer otra cosa de hablar de los “recursos y resortes” del “Estado de Derecho” que a lo mejor existen y todo, pero que ellos no tienen el valor de poner en juego. Y es que es más fácil presumir de atributos viriles en Villamanrique que demostrar que se tienen en Archanda. Ya veremos si esta segunda Restauración se suicida como la primera: con un nuevo 98. Dios salve a España.

Monday, May 01, 2006

testimonio

Un testimonio espeluznante, escrito por un particular que la vivió.



Un recuerdo de la II República
“Vetusto”, en PeriodistaDigital
NOTICIA: http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.php/2006/04/14/ii_republica_ihay_algo_de_lo_que_enorgul
Comentario de Vetusto colgado el 18.04.06 a las 00:04 horas

Yo no sólo he leído casi todo lo publicado sobre nuestra Guerra civil, por tirios y troyanos, por montescos y capuletos, por rojos y azules, sino que, por desgracia, lo he vivido día a día, desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1 de abril de 1939. Mejor dicho, empecé a vivirlo el 6 de octubre de 1934, fecha de mi cumpleaños, el séptimo, porque ese día o alguna fecha después vino la policía a casa a detener a mi padre que a la sazón era Secretario General del Sindicato de Ferroviarios de UGT-Levante, con sede en Murcia, sindicato de gente muy decidida y de los "mejores" peor pagados entonces, porque el oficio era muy duro, mi padre era fogonero en las locomotoras de vapor. Iban a detenerlo, según me contó mi padre años después, porque su partido había iniciado la Revolución de octubre. Él concretamente, tenía la misión de volar el ferrocarril entre Alcantarilla y Murcia, al paso del correo Madrid-Cartagena, barbaridad que, desde luego nunca tuvo intención de ejecutar, pero que le costó estar varias semanas huyendo y escondiéndose donde podía.
Mi primer recuerdo personal de la guerra se remonta al domingo día 13 de septiembre de 1936. Nosotros vivíamos en la entrada a Murcia por la carretera de Cartagena, y al amanecer me despertó el ruido de un gran número de camiones, repletos de hombres y mujeres, que iban tocando las caracolas, como hacían los huertanos cuando venían las riadas, y gritando "U.H.P. la cabeza de Servet" (Federico Servet fue el primer Jefe Provincial de Falange, condenado a muerte junto a otras trece personas esa misma semana).
A media mañana, estando jugando en la calle con otros niños, oímos y vimos venir a una muchedumbre que gritaba desaforadamente y que, al parecer, venían tirando con unas cuerdas de algo que arrastraba por el suelo. Los demás niños se fueron asustados, pero yo con la curiosidad y la agilidad de mis casi nueve años, me abrí paso y vi lo que arrastraba aquella horda: un cuerpo sanguinolento, hecho pedazos del botar sobre los adoquines de los dos kilómetros que habría entre la Cárcel provincial y el lugar donde yo me encontraba. Recuerdo que llevaba una ropa interior de felpa, con calzoncillos largos que se ataban a los tobillos, hecha jirones y roja de sangre. La vista de aquel cadáver en el estado en que iba, me hizo vomitar y me marché a casa llorando. Mi madre me consoló como pudo y cuando llegó mi padre, le preguntó que como se consentían esas tropelías. Mi padre, avergonzado, le respondió que eran cosas de la guerra, y eso que entonces no sabíamos que cuando llegaron a la Iglesia del Carmen, de la que era Párroco el profanado y arrastrado Don Sotero González Lerma, le cortaron los testículos se los pusieron en la boca, lo colgaron de una farola de brazo de la Iglesia, lo rociaron de gasolina y le prendieron fuego. Pero antes, un "heroico" miliciano, le cortó una oreja y entró en una de las muchas tabernas que entonces existían (dando lugar a la expresión "la ciudad de la alegría, con muchísimas tabernas y ninguna librería") para que se la hicieran a la plancha y tomársela con un vaso de "jumilla".
Por la tarde se celebró la corrida de toros anunciada, era la Feria de Murcia, y al día siguiente la prensa local reseñaba: Que ante los rumores de que el Gobierno iba a indultar a alguno de los condenados a muerte, el pueblo sano se había concentrado ante la cárcel, dispuesto a tomarse la auténtica justicia popular por su mano. Avisado el Gobernador civil de lo que ocurría, sí, el mismo que presidió la corrida de toros por la tarde, dispuso que se fusilara en el mismo patio de la cárcel a los condenados, en lugar de llevarlos al cementerio que era lo que se acostumbraba, y que se abrieran las puertas para que el pueblo viera por sí mismo que la justicia popular se había consumado.
Por éste y otros incidentes que me marcaron para toda la vida, nunca he podido comprender el supuesto carácter democrático del socialismo. Recién terminada la guerra, y en el Instituto donde pude estudiar gracias a la ayuda de algunas personas favorecidas por mi padre, tuve como compañero a un hijo de un Oficial de la Marina de Guerra, en Cartagena, que había sido arrojado al mar, fuera de puerto, atado por el tobillo con otro compañero y "debidamente lastrados con una bala de cañón, fueron arrojados por la popa", como decía con gran precisión marinera, en oficio –que he visto–, del Comandante marítimo del puerto de Cartagena al Almirante Jefe del Arsenal. El total de "ajusticiados" por este "benévolo" procedimiento fueron 172 hombres. También tuve otro compañero, hijo de un Guardia Civil del Tercio de Albacete, al que mandaron –como procede en la Guardia Civil– en pareja, a la eternidad. Estos "sólo" fueron ochenta y tantos que, también "debidamente lastrados" y conducidos fuera de puerto por el "Río Sil", fueron tirados al agua como si fueran basura. Tengo materia para escribir el Diccionario Espasa, pero voy a terminar, contando una anécdota reconociendo el valor y el heroísmo de uno de los dos militares que figuraban en un pequeño óvalo, en el cuadro que estaba colgado en la pared de la Escuela pública, con la Matrona que representaba a la República, con el gorro frigio, una teta fuera, el fiero león hispano a sus pies y en los óvalos dichos, en uno el capitán Fermín Galán y en el otro García Hernández. Como es sabido, Fermín Galán se anticipó en unos días a la sublevación que los republicanos habían preparado para el 15 de diciembre de 1930. Sí, sí, en una Monarquía que gobernaba legítimamente en esas fechas. Pues bien, cuando Fermín Galán sacó a la tropa en Jaca, lo hizo con un bando muy escueto: Artículo único.” El que se opusiere de palabra u obra a la naciente República española, será pasado por las armas sin previa formación de causa.- Jaca 12 de diciembre de 1930". Fracasado el golpe, unos días después fue juzgado por un Consejo de Guerra sumarísimo. Fermín Galán renunció a que le nombraran defensor y asumió su propia defensa que consistió simplemente en alegar, fría y serenamente, "He jugado y he perdido. Si hubiera ganado los que ahora estaríais sentados aquí, seríais vosotros, pero como he perdido y lo único que tengo para pagar es mi vida, condenadme a muerte que es lo que marca la ley." Efectivamente, al día siguiente fue fusilado. ¡Chapeau! Finalmente, voy a decir lo que fue de mi padre. Se mantuvo firme en su puesto hasta el 1 de abril de 1939, cuando en la calle se oían las campanas de todas las iglesias y sonaban cohetes alborozados por la victoria de los "fascistas". Sus compañeros jefes se olvidaron de él como de tantos otros porque si repartían el pastel de lo que habían robado a España y a multitud de particulares, hubieran tocado a muy poco. Se escondió en casa de un amigo de mi abuelo y a los pocos días se fue a casa de sus padres y en una cámara estuvo escondido ¡más de nueve años! Harto de encierro, a finales de 1948 se vino a Madrid a trabajar en una tienda de lámparas que estaba en la Puerta del Sol, al comienzo de Arenal. A los dos años, confiado en que lo habían visto muchos amigos y conocidos de Murcia sin que ocurriera nada, volvió a trabajar en Alcantarilla de encargado de confianza de una Fábrica de Conservas, que era de otro favorecido por él. Allí estuvo más de un año, pero cuando despidió a un empleado que robaba la hojalata para los botes de conservas, éste lo denunció lo detuvieron, estuvo unos meses en prisión preventiva y en la primavera de 1952, se celebró el Consejo de Guerra para juzgarle. Yo acababa de hacer las prácticas de Alférez de Complemento porque había terminado la Licenciatura en Derecho y entonces un Teniente de Artillería, que también era Licenciado en Derecho, asumimos su defensa, y aunque el Fiscal pidió la pena de muerte, poniéndonos todos de pié como exigía el vigente Código de Justicia Militar para escuchar la sacramental frase "En nombre la Ley solicito la pena de muerte para el acusado", el Tribunal lo condenó a treinta años de reclusión mayor, con aplicación automática de todos los indultos con lo quedaba en libertad desde ese mismo momento y nos fuimos a celebrarlo. Me he dejado llevar por los recuerdos y me he extendido demasiado. Yo sólo quería dejar constancia por mi testimonio personal, directo y sin influenciar por nadie, que la I y la II República españolas, han sido nefastas. Que no soy monárquico porque la ley del nacimiento me parece irracional. Pero que si la III República va tener algo, por poco que sea, de las anteriores, aunque sea con la nariz tapada, elegiría a un Borbón, porque no tenemos más opciones, aunque hay que ver la estela que han dejado en la historia. Comprendo al general Prim, cuando dijo "¿Un Borbón...? Jamás, jamás, jamás". Pero conozco toda la legislación dictada en la II República: Constitución de 1931 ( De la que dijo Don Niceto Alcalá Zamora que incitaba a la guerra civil); Ley de Defensa de la República (llamada Ley mordaza, que cerró mas de cien periódicos en cuatro años); Ley de Términos municipales, engendro para dividir a los obreros y enfrentarlos unos a otros, nacida de la cabeza del Ministro de Trabajo, Largo Caballero, el Lenin español... Estoy dispuesto a aclararle a quien quiera, todo el sectarismo de aquella República, con el Diario de Sesiones del Parlamento, con la Gaceta de Madrid, o con los periódicos de la época, especialmente "El Socialista" en el que aprendí a leer... Mis mejores deseos para todos los hombres de buena voluntad, militen donde militen y estén donde estén.
Periodistas sois todos nefastos buhos
Vuestras inmundicias se acumulan
En espuma ambiciosa
Sobre el pecho de las grandes ciudades
Pantanos de hombres tumbas
Y de exposiciones de burdeles
La pureza no tiene gusto
Por eso vosotros los tenéis todos.
Francis Picabia